
El Antiguo Molino de la Soledad
En Antiguo Molino de la “Soledad” que actualmente da cabida a las instalaciones de El Colegio de Tlaxcala tiene una historia heredada de la tradición hacendaria, obrajes y de la producción industrial desde los siglos XVIII y XIX. El Instituto Nacional de Antropología e Historia en su Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles lo ubica como un antiguo molino que data del siglo XIX (clave de ficha: I-29-00136); además, lo tiene en la categoría de “Arquitectura de Producción Agropecuaria o Minera” y, respecto, al género como parte de un edificio de producción agropecuaria y minera. Asimismo, la información histórica nos advierte una época de construcción en el siglo XIX, con intervenciones en el siglo XX y XXI.
Con eso datos de referencia se llevó a cabo una investigación histórica del inmueble que se ubica en el municipio de Apetatitlán de Antonio Carvajal; para el siglo XIX conocido como la Villa de San Pablo Apetatitlán. El municipio se encuentra en la zona centro del Estado de Tlaxcala y, por lo tanto, es parte de los municipios que se circunscriben al rio Zahuapan de la zona media que va de la salida de la laguna de Atlangatepec hasta Atlihuetzia (Nava, 2011: 105).
El rio Zahuapan es determinante de las actividades económicas de la zona, Nava (2011) señala que los obrajes del siglo XVI y las industrias textiles del siglo XIX se favorecieron de los afluentes del Zahuapan y esto contrajo el desarrollo de los asentamientos humanos. Al respecto Lilia Isabel López (2004) reseña en su obra La vida social y religiosa de San Pablo Apetatitlán. Siglos XVIII y XIX, que “El primer negocio de textiles españoles que se instalaron en San Pablo fue el batán cuya construcción se hizo durante la segunda mitad del siglo XVI, a principios del siglo XVIII se construyó el segundo -junto al primero- y ambos perduraron hasta finales del siglo XIX, momento en que había decaído por completo la industria textil en San Pablo, para transformarse en el molino de La Soledad” (2004: 52).
Con base en un mapa topográfico de 1893 podemos ubicar el Molino de la Soledad, quizá llamado así porque López (2004) advierte que durante la segunda mitad del siglo XIX San Pablo formó parte del distrito de Hidalgo y desaparecieron los barrios de Aculco y Apetatitlán, en su lugar se fundaron Guadalupe y La Soledad. El Molino de la Soledad siempre estuvo en la zona del Rancho la Aguanaja, donde algunos la citan con hacienda; pero para el siglo XIX sus dimensiones la ubican como rancho
Plano topográfico de la villa de San Pablo Apetatitlán (1983)
Para 1893 el Molino de la Soledad se encuentra ubicado en las cercanías del Zahuapan y en colindancia con el rancho la Aguanaja. López (2004) señala que el río Zahuapan rosa por la parte noroeste, a la salida, del pueblo [Apetatitlán], nutriendo solo una pequeña porción de las tierras de la localidad (15). Asimismo, señala que del lado este provenían los deshielos del volcán con bajadas serpenteantes por la barranca de Atitla el arroyo que durante la Colonia fue conocido como el “Rio Vizcainos”. Sus aguas fueron aprovechadas durante esa época para regar las cosechas, lavar lana y dar movimiento a los batanes. A mediados del siglo XIX el arroyo fue llamado “La Rinconada”; tenía poca profundidad y debido a la deforestación se encontraba lleno de filtraciones y cieno, pero, aun así, mantuvo en movimiento al molino de la Soledad (López, 2004: 16). Dicha descripción coincide con el plano topográfico citado donde se ubica el afluente (arroyo) que pasa por el Molino de la Soledad y que desemboca en el Zahuapan.

Fuente: Documento del Ing. Juan. B. Suárez
Un anteceden más antiguo de la zona del rancho la Aguanaja y del Molino de la Soledad lo encontramos en un documento del año de 1820 y refiere a una venta de tierras y paredones de Don Crisanto Gómez, Don José Gómez y Doña Rosalía Gómez a Don José Francisco Calderón. El documento se encuentra en el Archivo Histórico Municipal del Apetatitlán de Antonio Carvajal.
[Contrato] del Venta de tierras y paredones
En dicho documento indica que los hermanos “Crisanto Gomez, Don José Gomez y Donña Rosalia Gomez. Originarios y vecinos de este Pueblo, hermanos carnales E hijos legitimos, que expresaron ser de Don Pedro Gomez, y Doña Barvara Zarmiento, difuntos y originarios que fueron de esta vecindad venden unos pedazos de tierra” (AHMAC, caja 1, Exp. 31). La venta de unos pedazos de tierra, unos cimientos y paredones de una casa situados en un paraje nombrado la Aguanaja; lo cual nos puede ubicar en los cambios económicos de la época en Apetatitlán. El valor de la venta de unas tierras con la extensión de 370 varas y dos tercias de ancho y 72 varas de largo (es una extensión pequeña en comparación con un rancho), en el cual se hallaban los paredones y cimientos de una casa (laderas de tepetate) que hacen frente a dicha casa y, a lado, tenían un pozo.
El inmueble en venta lindaba al este con tierras de la casa que llamaban la Aguanaja, al oeste con tierras de Francisco Fuentes, al norte con el río Zahuapan y al sur con cerro de tepetates y laderas. Dichas tierras fueron vendidas a Don José Francisco Calderón, en trescientos pesos de oro comunes, y dueño del rancho la Aguanaja (GraphosCc-Tlx, 2021). La tierras en venta se menciona que contaban con un pozo y por su colindancia con Zahuapan y sus coordenadas geográficas para 1820 podemos indicar que se trata de algún inmueble precursor del Molino de la Soledad para la segunda mitad del siglo XIX; fechas en el que ya se encuentra ubicado en el mapa topográfico de San Pablo Apetatitlán, conocido para 1893 como Villa del Progreso como se hace mención en el mapa y como lo refieren las reseñas de las industrias en Tlaxcala en el siglo XIX (Sánchez, 2014: 169).

Fuente: Archivo Histórico del Municipio de Antonio Carvajal; Justicia, Compra venta 1779-1896, caja 1, Expediente 31.
Bibliografía
Hernández, D., Álvarez S. y Sánchez A. (20229. División y límites territoriales de Tlaxcala en el siglo XIX. En Soberanos et al. (Coords.). Derecho, guerra de Reforma, Intervención Francesa y Segundo Imperio. Personajes e instituciones. IIJ-UNAM.
López Ferman, L. I. (2004). La vida social y religiosa de San Pablo Apetatitlán. Siglos XVIII y XIX, CONACULTA, Gobierno de Tlaxcala, Instituto Tlaxcalteca de la Cultura y Municipio de Apetatitlán de Antonio Carvajal.
Miño Grijalva, M. (1998). Obrajes y Tejedores de Nueva España, 1700-1810. La industria urbana y rural en una economía colonial, COLMEX.
Nava Olivares, R. (2011). La ruta de la industrialización en Tlaxcala: el Zahuapan y el Atoyac. En Jiménez y Hernández, Zahuapan. Rio-región-contaminación, El Colegio de Tlaxcala A. C.
Sánchez Verín, C. A. G. (2014). Economía y sociedad en Tlaxcala en el siglo XIX. Una revisión histórica. Revista de Historia Regional, 19 (1): 157-175.
Secretaría de Cultura (2024). Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), consulta pública, Apetatitlán, Tlaxcala.

